La herramienta de IA se basa en el monitoreo de ondas cerebrales durante el sueño. “Podría cambiar por completo la forma en que abordamos la prevención de la demencia”, dice el autor principal del estudio.
Se habla mucho acerca del avance arrollador de la inteligencia artificial y de los riesgos asociados a su uso indiscriminado, en especial cuando carece de regulaciones. En paralelo, es sabido que estas tecnologías traen consigo una serie de encantos que trascienden la posibilidad de crear imágenes con simples instrucciones o generar resúmenes en un abrir y cerrar de ojos. El sector de la salud es uno de los que ya toman provecho de los desarrollos con IA, con beneficios que se perfilan como prometedores.
Un estudio realizado en el Mass General Brigham, una institución estadounidense reconocida por sus investigaciones médicas, es una muestra más de los beneficios que la IA puede brindar en sanidad. En este caso, un grupo de científicos desarrolló una herramienta que predice el deterioro cognitivo antes de la aparición de los síntomas.
Una IA que podría “cambiar las reglas” en la prevención de la demencia
El mencionado sistema basado en IA tiene la capacidad para detectar cambios sutiles en los patrones de ondas cerebrales y, con ello, identificar el deterioro cognitivo anticipándose varios años a la aparición de los síntomas. “Esto podría cambiar por completo la forma en que abordamos la prevención de la demencia”, señaló al respecto el doctor Shahab Haghayegh, autor principal del estudio y profesor en el Mass General Hospital de Massachusetts, además de docente en la Facultad de Medicina de Harvard.
El estudio, cuyas conclusiones fueron publicadas en Sage Journals, analizó las ondas cerebrales de los participantes durante las horas de sueño mediante electroencefalografía (EEG), una técnica no invasiva en la que se colocan sensores en el cuero cabelludo del paciente.
¿Cómo funciona la herramienta de IA capaz de anticipar el deterioro en la cognición? El equipo liderado por Haghayegh examinó los patrones de 281 participantes sin afecciones y repitieron el estudio cinco años después. En esa segunda ronda, en 96 individuos se identificó un grado de deterioro cognitivo. Según explican en New York Post, los investigadores extrajeron patrones de los datos de EEG y luego emplearon su herramienta de IA para la identificación de alteraciones sutiles.
¿Los resultados? La IA que desarrollaron detectó correctamente al 85% de las personas que experimentaron un deterioro cognitivo, con una precisión general del 77%. Según Haghayegh, con esta técnica es posible detectar cambios de compleja identificación, que dan cuenta de un deterioro futuro. “Esto nos ofrece una oportunidad para la intervención años antes de que aparezcan los síntomas”, remarcó el especialista.
Como es habitual en los diversos modelos de IA, la clave es la disponibilidad de datos. En este caso, el sistema se enfocó en la identificación de patrones diferenciales en los participantes que presentaron signos de deterioro en la segunda instancia de la investigación.















